Harinas Muíño nace de una tradición familiar ligada al oficio molinero, transmitida de generación en generación y profundamente conectada con la tierra y el trabajo artesanal.
El molino original comenzó a funcionar en 1889, marcando el inicio de una tradición ligada a la molienda del cereal. Tiempo después, pasó a manos de nuestra familia, que continuó con el oficio de molinero y ayudó a preservar este saber hacer a lo largo de las generaciones.
Con los años, el molino se ha ido adaptando sin perder su esencia, manteniendo siempre el compromiso con una elaboración cuidada y respetuosa con el producto.
Más de 100 años dedicados a la molienda del cereal.
Tres generaciones continuando el mismo oficio.
Adaptación a nuevas etapas sin perder la esencia.
Vinculación directa con el entorno rural gallego.
El molino pasó de generación en generación, consolidando un conocimiento basado en la experiencia y el trabajo diario. Cada etapa ha aportado algo nuevo, pero siempre manteniendo el respeto por el oficio molinero.
El aprendizaje no solo se ha transmitido en técnicas, sino también en valores: constancia, dedicación y compromiso con un producto bien hecho.
1889
Inicio del molino original y comienzo de la actividad molinera.
Años posteriores
Años 70. Nuestro abuelo adquiere el molino en propiedad y comienza una historia familiar vinculada a la molienda tradicional de cereales.
1998
Se ponen en marcha las actuales instalaciones, adaptando el molino a nuevas necesidades.
Actualidad
La tercera generación continúa con la elaboración de harinas mediante molienda en piedra.
La modernización del molino permitió mejorar procesos y adaptarse a nuevos formatos de trabajo, pero siempre conservando el método tradicional como base de la elaboración.
Hoy contamos con tres molinos de piedra que siguen siendo el corazón de nuestra producción, trabajando el grano de forma respetuosa y manteniendo su esencia.
Un proceso tradicional que respeta el grano y conserva sus propiedades.
Harinas sin aditivos ni conservantes, elaboradas de forma honesta.
Desde la selección del cereal hasta el resultado final en cocina.
Seguimos trabajando con el mismo objetivo con el que comenzó todo: ofrecer harinas de calidad, elaboradas con respeto por el producto y por el oficio molinero.
Cada saco de harina refleja una forma de trabajar basada en la experiencia, la tradición y el compromiso con lo auténtico.
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